“Nunca es tarde para…”
En
la pasada clase, tuvimos la oportunidad de conocer un ejemplo vivo de “educación
de personas adultas” con la visita de Reyes, una chica que después de varios
años sin encontrar motivación alguna por los estudios decide retomar su
formación.
Según
nos contó, a ella nunca le había gustado estudiar. A duras penas llegó hasta la
prueba de selectividad y sin saber muy bien qué es lo que quería entró en la
carrera de filología inglesa, que dejaría tres meses después. Sin embargo, tras
tener experiencias laborales en distintos campos pudo conocer en su último y
actual trabajo qué es lo que de verdad le gustaba. Se dio cuenta, siendo
azafata en el aeropuerto de Sevilla, que lo que realmente la motivaba era el
lenguaje de signos, así que decidió apuntarse a un curso y tras ello continuar haciendo
un grado superior en lengua de signos.
A
pesar de los obstáculos que está encontrando, ya que lleva dos años con muletas
y también ha tenido que compaginar sus estudios con el trabajo, con gran
optimismo nos decía que “no pasa nada” porque está haciendo lo que de verdad le
gusta y está encontrando un gran apoyo por parte de sus compañeros pero también
de su familia y ello la anima a seguir afrontando el reto y conseguir aquello
que quiere y de verdad le gusta.
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